Cuándo poner collar antiparasitos: Guía de salud real
No esperes a ver el primer bicho para actuar; la prevención … No esperes a ver el primer bicho para actuar; la prevención es la única barrera real contra enfermedades graves. Leer más
Tu veterano se merece un baño sin estrés. Aquí te cuento cómo lo llevo yo con Felipe.
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—Ayer me crucé en el parque con un Chihuahua que, literalmente, parecía un demonio de Tasmania con una toalla. El pobre dueño estaba sudando la gota gorda intentando secarle las orejas... ¡menudo cuadro! Me recordó a cuando Felipe se pone cabezón con el agua, que se me queda mirando con una cara de '¿en serio me vas a hacer esto ahora?' que me parte el alma.
Es normal que, al llegar a cierta edad, el umbral de tolerancia disminuya. No es por maldad, es que les duelen las articulaciones y cualquier manipulación un poco brusca les genera una ansiedad de mil demonios. Si le obligas, vas a acabar tú lleno de pelos y él pasándolo fatal.
No hace falta meterlo en una bañera de golpe. Yo empecé con Felipe usando toallitas húmedas durante semanas. La clave es la desensibilización sistemática, ir poco a poco, premiando cada segundo que se quede quieto sin poner morro. Si logras que el aseo sea sinónimo de chuches, habrás ganado la partida.
Si el perro tiene mucha artrosis, olvida la bañera alta. Mejor un barreño en el suelo donde pueda entrar sin saltar. Felipe ahora hasta parece que disfruta cuando le doy con la esponja caliente, aunque me mira como si le estuviera pidiendo la hipoteca... ¡es un personaje!
Invierte en unos guantes humedos para perritos. Yo compré unos con aloe vera que son fantásticos, me quitan tener que bañarlo cuando está malito o con sus dolores. Felipe que ya es viejito lo agradece. Yo en mi caso, lo recomiendo en situaciones especiales. ¡Son una pasada!
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