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Maltipoo: Cuidados, secretos y por qué te robarán el corazón

Si buscas una sombra peluda que no pare de darte cariño, este cruce es puro amor. Vamos a ver si aguantas su nivel de ternura.

Chico con maltipoo

Pilar Guerrero

3 minutos de lectura


Ayer mismo, un Boston Terrier del barrio decidió que mi café era suyo y se lo zampó de un trago mientras yo miraba a otro lado... ¡qué locura de bicho! Pero hoy toca hablar de otra cosa, de esos seres que parecen peluches que han cobrado vida: el Maltipoo. No son solo una cara bonita, que quede claro.

¿Qué hace a un Maltipoo tan especial?

Mira, te lo digo tal cual: es la mezcla entre un Maltés y un Poodle. ¿El resultado? Un perro que parece sacado de un anuncio, pero con un cerebro que te deja patidifuso. Son listos, espabilados y tienen un nivel de apego emocional que, si eres de los que necesita mimos 24/7, te vas a sentir en el paraíso. Eso sí, prepárate porque no llevan nada bien eso de quedarse solos en casa. Se agobian, se ponen tristes y te la pueden liar parda si no les das su dosis de atención constante.

El drama del pelaje y su salud

No sueltan pelo, y eso es una maravilla para el sofá, pero hay truco. Su pelo crece y crece... y si no lo cortas, acabas teniendo una fregona con patas. La higiene bucal es otro punto clave que la gente ignora siempre; al tener la boca tan pequeñita, el sarro es su enemigo número uno. Si no les cepillas los dientes, te vas a dejar el sueldo en el veterinario antes de lo que esperas.


  • El ejercicio es innegociable. No porque sean pequeños significa que quieran vivir encima de una almohada.
  • Tienen una predisposición genética a problemas de rótula, así que ojo con dejar que salten desde sitios muy altos.

Ni se te ocurra dejar esto para luego

¿Sabes qué pasa cuando ves a un San Bernardo intentando meterse en un ascensor? Pues algo parecido ocurre cuando no socializas bien a un Maltipoo: se vuelven unos perros de armas tomar, ladradores y mandones, pensando que ellos son los reyes del mambo. ¡Qué mala leche tienen cuando se lo proponen!

No son perros de "ponlo ahí en la estantería". Necesitan estimulación mental, juegos y que les hables como si fueran una persona más de la familia. Es que son puro nervio y cariño, una combinación que, o la gestionas con paciencia, o terminas siendo tú el que obedece al perro.

¿Qué no puede faltar en tu casa?

Si vas a vivir con uno, hazte con un cepillo de carda suave de buena calidad. No me vengas con peines de plástico baratos de supermercado, que le vas a hacer daño en la piel. Invierte en un buen cepillo y conviértelo en un momento de unión entre los dos, no en una guerra. ¡Si haces esto a diario, te ahorras nudos imposibles y visitas de urgencia a la peluquería canina que salen por un ojo de la cara!