Perrito Feliz

Perro con pesadillas: ¿Por qué tiembla mientras duerme?

Entender los sueños de tu perro es entrar en su mundo interior más profundo y vulnerable.

Durmiendo

Pilar Guerrero

3 minutos de lectura


A veces, el silencio de la casa se rompe por un jadeo sordo, un movimiento espasmódico de patas o un gemido que parece venir de otro siglo. Ahí está, tumbado sobre la alfombra, con los ojos entreabiertos mostrando el blanco (esa media luna que nos pone los pelos de punta). ¿Está sufriendo? ¿Está reviviendo una persecución? (A veces nos olvidamos de que son animales de presa, o cazadores, con una memoria emocional que va mucho más allá de lo que nosotros podemos ver en la superficie).

El sueño profundo: un viaje sin mapas

Cuando vemos a un Pomerania moviendo sus patitas como si corriera por un prado invisible, estamos siendo testigos de la fase REM (esa etapa donde el cerebro procesa lo vivido). Es el momento en que su sistema nervioso consolida lo aprendido. Si el día ha sido intenso, si ese Cocker con el que se cruzó en el parque le ha provocado una descarga de adrenalina, es probable que su cerebro esté "reproduciendo" esa cinta durante la noche. No es necesariamente una pesadilla. Es trabajo mental. Es su forma de gestionar el mundo.


¿Qué pasa si el gemido sube de tono?

Aquí es donde nos entra el pánico. Vemos a nuestro compañero en plena tormenta onírica y nuestra primera reacción es sacudirlo, llamarlo por su nombre, despertarlo. Error. (Un error cargado de amor, pero error al fin y al cabo). Al despertarlo bruscamente, podemos provocarle una reacción de sobresalto, un mecanismo de defensa instintivo donde el perro no sabe dónde está ni quién eres. Podría morder por puro reflejo. La conducta de desorientación tras un despertar forzado es real; el perro no ha tenido tiempo de transitar la vuelta a la realidad.

  • Observa: ¿El movimiento es rítmico o errático?
  • Escucha: ¿Es un gemido de miedo o un sonido de excitación?
  • Espera: Deja que el ciclo termine solo.

La carga emocional del día a día

El estrés acumulado es el mayor enemigo de un sueño reparador. Si tu perro vive en un estado de hipervigilancia (siempre alerta ante los ruidos del rellano, siempre tenso ante la correa), su cerebro no puede desconectar. Los sueños son, a menudo, el reflejo de sus carencias o de sus excesos. Un Lebrel Afgano que pasa horas solo y sin estímulos cognitivos puede tener sueños más inquietos que uno que ha agotado su energía mental buscando premios escondidos por casa.

No busques el trauma en cada movimiento. Busca el equilibrio en su vida despierta. Si el perro está tranquilo, satisfecho y se siente seguro en su entorno, sus 'pesadillas' son simplemente procesamientos de datos. Si el perro está ansioso, reactivo y duerme poco... entonces sí, es posible que sus sueños sean un eco de su malestar.

Consejos para un sueño reparador:

  1. Crea una 'zona segura' donde nadie le moleste. Ni niños, ni visitas, ni nosotros. Un refugio donde el cerebro pueda bajar la guardia.
  2. Agotamiento mental, no físico. Correr tras la pelota es divertido, pero olfatear un rastro durante 20 minutos le cansa el triple y le da una seguridad emocional inmensa.
  3. El consejo de oro: Si quieres mejorar la calidad de su descanso, invierte en una cama de alta densidad o viscoelástica que le sujete bien las articulaciones. A veces, lo que confundimos con una pesadilla es simplemente el intento del perro por buscar una postura que no le duela. Una buena cama reduce el umbral de dolor y mejora la profundidad del sueño, haciendo que esos 'saltos' nocturnos se reduzcan drásticamente.


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