Cuántas veces debe comer un perro según su edad
Establece la rutina perfecta de alimentación para tu perro d… Establece la rutina perfecta de alimentación para tu perro desde cachorro hasta su vejez para garantizar su salud digestiva. Leer más
Si tu perro se lanza al césped como si fuera una ensalada, no estás solo. Descubre qué nos dice este instinto sobre su estómago y sus emociones.

6 minutos de lectura
—Estás paseando tranquilamente, disfrutando del aire fresco, cuando de repente tu compañero clava los frenos. No es para oler un farol, ni para saludar a otro perro. Se dirige con determinación casi militar a un trozo de césped fresco y empieza a arrancar brotes como si no hubiera un mañana. Te quedas mirando, suspiras y te preguntas (otra vez) por qué tu perro come hierba si en casa tiene un cuenco con pienso de primera calidad.
Es una escena que se repite en miles de parques cada día. A veces lo hacen con calma, seleccionando las hojas más finas y verdes con una delicadeza de sumiller. Otras veces, la escena es más frenética, casi desesperada, y suele acabar un rato después con una arcada y un charco verde en la alfombra o el asfalto.
No te preocupes de buenas a primeras. No tienes un perro defectuoso ni se ha convertido en una oveja de la noche a la mañana. Este comportamiento tiene explicaciones fascinantes que mezclan la biología, la evolución y la psicología de tu mejor amigo.
Durante generaciones hemos escuchado que si un perro come hierba es únicamente porque le duele el estómago y busca provocarse el vómito. La etología moderna nos dice que esto es una verdad a medias.
Es cierto que existe el llamado comportamiento de purga. Cuando un perro siente pesadez, acidez o tiene algún cuerpo extraño en el sistema digestivo, busca instintivamente fibras largas y ásperas. Al tragarlas casi sin masticar, estas hojas irritan ligeramente las paredes del estómago y se enredan con lo que sea que esté molestando allí dentro, facilitando el reflejo del vómito. Es una especie de medicina natural de emergencia.
Sin embargo, los estudios demuestran que menos del 25% de los perros que consumen césped terminan vomitando después. Esto significa que en la gran mayoría de las ocasiones, tu perro come hierba por motivos muy distintos a una urgencia estomacal.
En ocasiones, el hábito de ingerir cosas que no son alimento (lo que técnicamente se conoce como pica canina) puede estar señalando un pequeño desajuste en su dieta diaria.
La hierba es una fuente natural de fibra, clorofila y ciertos minerales. Si su alimentación habitual es muy monótona o le falta un aporte adecuado de fibra cruda, el instinto de tu compañero puede empujarlo a buscar esos nutrientes directamente de la tierra. No es que calcule conscientemente sus necesidades de micronutrientes, simplemente su cuerpo le pide ese sabor y esa textura para equilibrar su digestión.
Si sospechas que su digestión no es todo lo fina que debería ser, a veces un pequeño refuerzo para su microbiota puede marcar la diferencia. Cuidar su salud intestinal desde dentro suele reducir esa necesidad imperiosa de "pastar". Después de un paseo intenso de exploración, un descanso profundo es clave para asimilar las emociones y relajar el sistema digestivo. Precio aproximado: 12.99€Feandrea - Cama para Perros - Sofá de Lino para Mascotas
No debemos olvidar que los perros experimentan el mundo de una forma extremadamente sensorial. El comportamiento exploratorio no se limita a mirar y oler; la boca es su tercera mano.
Muchos perros, especialmente los cachorros y los jóvenes, muerden y tragan hierba simplemente porque les gusta. Les resulta agradable la textura crujiente, el frescor de la humedad de la mañana en los brotes tiernos o el regusto dulce de ciertos tipos de gramíneas. Es, literalmente, un snack orgánico que encuentran por el camino. Si además nota que cuando lo hace tú te detienes, le prestas atención (aunque sea para decirle que pare) y la dinámica del paseo cambia, puede empezar a hacerlo también como una forma de interacción.
El paseo no siempre es un remanso de paz para ellos. El ruido del tráfico, el encuentro con perros desconocidos o la tensión de la correa pueden acumular estrés en su organismo. Cuando la mente de un perro se satura, necesita buscar una vía de escape física para liberar esa adrenalina acumulada. Esto es lo que en psicología animal llamamos comportamiento de redirección.
Masticar es una de las herramientas más potentes que tienen los cánidos para calmarse. El acto de arrancar, triturar y tragar libera endorfinas que reducen su ritmo cardíaco y les ayudan a volver a su estado de equilibrio. Si notas que tu perro se lanza a por la hierba justo después de un momento tenso (como cruzarse con un camión ruidoso o tras un desencuentro con otro perro), probablemente esté utilizando el césped como un ansiolítico natural.
Para que esos paseos sean realmente reconfortantes y reduzcas el estrés de base, el material que utilizas es fundamental. Un paseo tenso con tirones constantes en el cuello suele disparar este tipo de conductas de escape. Te recomiendo echar un vistazo a nuestra guía sobre cómo elegir entre collar o arnés para descubrir cuál es la opción más respetuosa con su cuerpo.
En la inmensa mayoría de los casos, que tu perro coma hierba es un comportamiento normal y saludable que forma parte de su naturaleza. Sin embargo, hay un par de líneas rojas que no debemos pasar por alto:
No te obsesiones con prohibirle sistemáticamente que toque la hierba. Si el entorno es seguro, limpio y de confianza, déjale disfrutar de sus instintos. Permítele que elija esos brotes verdes con calma; para él, es como leer el periódico del día mientras saborea un té.
Si notas que lo hace por pura ansiedad o aburrimiento, intenta enriquecer el paseo. Cambia de ruta, permite que huela todo lo que necesite sin prisas y recuerda que un paseo de calidad no se mide en kilómetros recorridos, sino en la paz y la estimulación mental que le ha aportado a tu compañero. Y si tu perro es de los que se bloquea con facilidad ante los estímulos de la calle, quizás te interese revisar nuestro artículo con consejos sobre qué hacer si tu perro se bloquea en el paseo . Con paciencia, observación y entendiendo su lenguaje, aprenderás a descifrar cada uno de sus pequeños rituales en el parque.