Kit de viaje para perros: ¿Lo que necesitas o puro marketing?
Dejé de tirar la pasta en cachivaches inútiles; aquí tienes … Dejé de tirar la pasta en cachivaches inútiles; aquí tienes lo único que realmente sobrevive a una escapada. Leer más
Cansado de plásticos baratos que se vuelven nido de bacterias, probé los mejores comederos y solo uno sobrevive a la guerra real.
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—Llevo años viendo cómo los dueños tiran billetes en cuencos de plástico que se rayan con mirarlos... y ahí es donde se esconden las bacterias, amigo. Es un asco. Felipe, mi compañero de fatigas, ha destrozado más platos que un equipo de demolición. A un Bóxer esto le dura dos telediarios, pero si tu perro es de los que decide que el comedero es su juguete, necesitas algo serio.
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Le puse delante un comedero de cerámica de diseño monísimo. Felipe lo miró, le dio un toque con el hocico y casi lo convierte en confeti contra el rodapié. Un desastre.
Luego probé con uno de acero inoxidable de pared doble con base de caucho reforzado. A Felipe le dio igual, no pudo ni moverlo un milímetro. La estabilidad es la clave, si el perro se frustra porque el plato baila, va a acabar mordiéndolo. Olvídate de los diseños minimalistas que parecen de revista de decoración; esos son para perros de cartón piedra.
Si tienes un perro con ansiedad por la comida, el acero es el único que aguanta los arañazos salvajes. Los de plástico son una trampa mortal para la higiene y el bolsillo. Un Labrador hambriento te deja el plástico hecho puré en una tarde, mientras que el acero aguanta hasta que te jubiles.
No te dejes engañar por colores cuquis o formas imposibles. Si quieres dormir tranquilo, gasta una vez en un comedero de acero inoxidable con peso en la base. Lo recomiendo 100% para dueños que están hartos de limpiar babas en el suelo y de cambiar de plato cada tres meses. Si tu perro es un destructor nato, este es el único camino.
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