Cuántas veces debe comer un perro según su edad
Establece la rutina perfecta de alimentación para tu perro d… Establece la rutina perfecta de alimentación para tu perro desde cachorro hasta su vejez para garantizar su salud digestiva. Leer más
El exceso de baños en verano destruye la barrera cutánea de tu perro. Descubre la frecuencia ideal y cómo proteger su piel sin caer en errores comunes.

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—Me obsesiona ver cómo maltratamos la piel de nuestros perros intentando que huelan a flores en pleno agosto. Entiendo la tentación: llega el calor, el perro suda, se mete en el barro o simplemente queremos que esté fresco. Pero ojo, que la piel no es un objeto de higiene, es un órgano vivo, el más grande de su cuerpo, y tiene una barrera cutánea diseñada para protegerlo de todo lo que hay ahí fuera... ¡no se la cargues por capricho!
La mayoría de la gente piensa que bañarlo cada tres días es lo mejor. Craso error. Al hacerlo, te estás llevando por delante los lípidos naturales que impermeabilizan su pelo y mantienen su piel hidratada. ¿Resultado? Un prurito insoportable, resequedad, y esa caspa que después intentas quitar con más baños, entrando en un bucle infernal.
Si tienes un Bulldog Francés o un Bichón Maltés, la realidad es que no hay un número mágico que valga para todos. Pero, por favor, olvida la idea de bañarlo cada semana a menos que haya un problema médico previo.
El problema real es el pH de la piel. Es totalmente distinto al nuestro. Si usas tu gel, o incluso champús "de supermercado" de baja calidad, estás alterando su equilibrio ácido. Eso abre la puerta a bacterias oportunistas que aprovechan la debilidad del terreno para montar una fiesta de infecciones.
¿Quieres refrescarlo? ¡Hazlo sin agua y jabón!
La piel de tu perro no solo se cuida por fuera. Si su dieta es pobre, su barrera cutánea estará débil, por mucho champú caro que le compres. Asegúrate de que ingiera ácidos grasos de calidad; eso es lo que realmente marca la diferencia en la elasticidad y resistencia de su piel frente al sol y el calor del verano.
Si ves que se lame las patas obsesivamente o tiene la piel roja, no busques otro jabón. Llévalo al veterinario. A veces, ese exceso de limpieza es lo que está escondiendo o agravando una dermatitis que tú mismo estás provocando con la manguera.