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Cuándo empezar, a qué edad, cuánto dura de verdad y en qué se diferencia del comprimido oral. Con el calendario del flebotomo en España.

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—La respuesta corta: ya, y todo el año
Si has llegado buscando el mes en el que hay que empezar, la respuesta es que no hay mes. La protección antiparasitaria en España es de doce meses, y esperar a la primera ola de calor deja meses enteros al descubierto: en buena parte de España las garrapatas siguen activas en octubre.
La idea de que los parásitos son cosa del verano viene de cuando los inviernos eran más duros y las ciudades menos templadas. Hoy, las pulgas sobreviven todo el año dentro de casa —calefacción, moqueta, sofá— y el mosquito que transmite la leishmaniosis tiene en buena parte del país una temporada mucho más larga de lo que la gente cree.
A qué edad se le puede poner a un cachorro
La mayoría de collares admiten su uso a partir de las 7 semanas de vida, aunque el umbral exacto depende del principio activo y de la marca. Es una de esas cosas donde el prospecto manda: la tolerancia varía con el peso y con la salud del animal.
Antes de esa edad, la barrera cutánea del cachorro todavía no está madura y hay riesgo real de intoxicación por absorción. Si acabas de traer un cachorro a casa y aún no llega, coméntalo en la primera visita veterinaria: hay alternativas adaptadas para ese hueco de semanas, y forma parte de la misma conversación que el calendario de vacunas.
El calendario real del flebotomo en España
Aquí está la parte que casi ninguna guía cuenta bien, y es la que de verdad decide qué producto necesitas.
La leishmaniosis la transmite un mosquito muy pequeño, el flebotomo, y España es país endémico. Su presencia no es uniforme: es mayor en la cuenca mediterránea —Valencia, Murcia, Andalucía, Baleares— y hay focos importantes en zonas del interior como Cáceres u Ourense.
Su periodo de actividad tampoco es el que uno imaginaría. Aunque el pico está en primavera y verano, en España se ha documentado actividad del flebotomo durante ocho o nueve meses al año, con presencia ocasional incluso en invierno. Y es un mosquito de horario: pica sobre todo al amanecer, al anochecer y en las noches cálidas, que es justo cuando muchos sacamos al perro.
De ahí sale una regla práctica que uso siempre: si vives en zona mediterránea o vas a viajar a una, el collar no se quita. Y si el viaje es puntual, póntelo unos días antes de salir, porque los collares de deltametrina alcanzan su eficacia máxima aproximadamente una semana después de colocarlos. Ponerlo el día de la salida es llegar tarde.
Para el detalle por especie y por región, las guías de ESCCAP España —la organización europea de expertos en parasitología de animales de compañía— son la referencia que manejan los veterinarios, y son de acceso libre.
Collar, pipeta o comprimido: no protegen de lo mismo
Este es el punto donde más gente se equivoca, y el motivo por el que insisto tanto en él.
El collar libera el principio activo poco a poco sobre la piel y el pelo. Dura meses, y los de piretroides —deltametrina, permetrina, flumetrina— tienen algo que los demás no siempre tienen: efecto repelente. El parásito no se posa, o se va antes de picar.
Las pipetas se aplican en la piel del cuello, suelen durar unas cuatro semanas y, según el principio activo, pueden repeler o solo matar.
Los comprimidos masticables —las isoxazolinas: fluralaner, afoxolaner, sarolaner— son muy cómodos y muy eficaces contra pulgas y garrapatas. Pero funcionan de una forma concreta: el parásito tiene que picar al perro para morir. No repelen.
Y ahí está la consecuencia que hay que entender: si el mosquito llega a picar, puede transmitir. Un comprimido oral no protege frente a la leishmaniosis, por muy bien que funcione contra pulgas y garrapatas. Si vives en zona de flebotomo, el comprimido no sustituye al collar repelente; en todo caso, se combinan bajo criterio veterinario.
| Collar de piretroides | Pipeta | Comprimido oral | |
|---|---|---|---|
| Duración | 5-8 meses | ~4 semanas | 1-3 meses |
| Repele antes de la picadura | Sí | Según producto | No |
| Útil contra leishmaniosis | Sí | Según producto | No |
| Se pierde con el baño | Puede reducirse | Sí, si es reciente | No le afecta |
Cuánto dura de verdad y cuándo cambiarlo
Si el fabricante promete ocho meses, yo lo cambio a los siete. Ese mes de margen no es desconfianza hacia la marca: es que la eficacia decae de forma progresiva, no de golpe el día que caduca, y el final del periodo es justo cuando la protección es más floja.
Ten en cuenta además que los baños frecuentes pueden acortar la vida útil del collar, sobre todo si usas champú desengrasante. Si bañas a tu perro a menudo, revisa el prospecto: algunos indican retirarlo durante el baño. Es una razón más para no bañarlo más de lo necesario.
Cómo colocarlo para que funcione
La colocación no es un detalle menor: un collar mal puesto es un collar que no libera bien.
- Dos dedos de holgura entre el collar y el cuello. Si baila, no hay contacto suficiente con la piel y el principio activo no se distribuye.
- Corta el sobrante tras ajustarlo, para que no se lo mordisquee.
- Debajo del collar normal, no en lugar de él. La chapa identificativa y la correa siguen yendo en el suyo.
- Revísalo cada semana, sobre todo en cachorros, que crecen deprisa y se les queda ajustado sin que te des cuenta.
- Lávate las manos después de manipularlo.
Y sigue revisando al perro con las manos después de los paseos por el campo, aunque lleve collar. Ningún producto es una barrera perfecta: si encuentras una garrapata pegada, hay una forma correcta de retirarla y varias que empeoran las cosas.
Le he puesto el collar y sigue teniendo pulgas
Pasa más de lo que parece, y casi nunca es culpa del collar.
Cuando ves una pulga sobre el perro, estás viendo la punta del problema. La mayor parte de la población —huevos, larvas y pupas— no está en el animal, está en tu casa: en las juntas del parqué, bajo los rodapiés, en la manta del sofá y en la cama donde duerme. Un producto que actúa sobre el perro elimina lo que se le sube encima, pero no vacía el depósito del salón.
Por eso, ante una infestación establecida, hay que atacar los dos frentes a la vez:
- Aspirar a fondo y a menudo, insistiendo en rincones, rodapiés y bajo los muebles. Y tirar la bolsa fuera de casa, no dejarla en el aspirador.
- Lavar la ropa de cama del perro a 60 ºC, la suya y la de la cama donde se suba.
- Tratar a todos los animales de la casa, no solo al que se rasca. El gato que no sale a la calle también cuenta.
- Preguntar por un producto ambiental con regulador del crecimiento de los insectos. Sin eso, las pupas van eclosionando durante semanas y parece que nada funciona.
La guía de ectoparásitos de ESCCAP desarrolla este punto con detalle, y merece la pena si estás en mitad de una infestación que no se acaba nunca: el fallo suele estar en el ambiente, no en el antiparasitario.
Un apunte más, porque genera muchas dudas: un perro puede rascarse sin tener un solo parásito encima. En perros con dermatitis alérgica a la picadura de pulga, la reacción dura semanas después de la picadura. Si el rascado no cede con el antiparasitario bien puesto, el siguiente paso es la consulta, no cambiar de marca de collar.
Errores que se repiten
- Quitarlo en invierno. El más común, y el que más caro sale en zona endémica.
- Comprar en bazar. Un collar sin registro es un trozo de plástico perfumado. Los productos veterinarios reales llevan número de registro y prospecto.
- Ponerlo el mismo día del viaje. Necesita en torno a una semana para alcanzar su eficacia máxima.
- Creer que el comprimido cubre todo. Cubre mucho, pero no la leishmaniosis.
- Confiarse porque el perro no sale al campo. Una sola picadura de pulga basta para desencadenar una dermatitis alérgica severa en un perro completamente urbano.
Este es el tipo de collar que llevo usando, de liberación prolongada:
Si vives en zona de riesgo alto de leishmaniosis, la conversación con tu veterinario no acaba en el collar: existe vacuna, y existen pruebas serológicas anuales que detectan la infección antes de que dé la cara. El collar es la primera barrera, no la única. Si quieres entender la enfermedad en sí, la tenemos explicada en nuestra guía sobre la leishmaniosis canina.
Prevenir cuesta unos euros al mes. Tratar una leishmaniosis es de por vida.