Cuántas veces debe comer un perro según su edad
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Porque sus patas son su único calzado en un mundo de asfalto hirviendo y hielo cortante. Aprende a cuidarlas como un profesional.

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—Las almohadillas de los perros no son simples trozos de piel dura. Son estructuras anatómicas complejas compuestas por tejido adiposo (grasa) y colágeno, recubiertas por un estrato córneo altamente queratinizado. Este tejido actúa como un amortiguador biológico que protege los huesos, tendones y articulaciones de tu compañero de los impactos constantes contra el suelo.
Además de su función de amortiguación, las almohadillas son una de las pocas zonas del cuerpo de los cánidos que contienen glándulas sudoríparas, esenciales para la termorregulación y para mantener la elasticidad de la piel. Ya tengas un saltarín Caniche de patas ágiles o un robusto y peludo Pastor Inglés, la integridad de esta zona es vital para su movilidad y felicidad diaria.
A diferencia de nosotros, que usamos calzado diseñado para absorber impactos e impermeabilizar el pie de las temperaturas extremas, los perros caminan descalzos. Cuando la capa externa de la almohadilla se debilita o se reseca, queda expuesta a fisuras, infecciones y afecciones sumamente dolorosas.
Saber cómo proteger las almohadillas de mi perro no es un mero capricho estético. Unas almohadillas agrietadas o enfermas pueden derivar en una dolorosa pododermatitis, una inflamación de la piel interdigital y de las almohadillas que causa cojera, dolor agudo y, en casos graves, infecciones bacterianas secundarias. También es frecuente la aparición de hiperqueratosis, una condición patológica en la que el cuerpo produce queratina en exceso, creando una textura áspera, dura y seca en los bordes de la pata que puede llegar a abrirse e infectarse con suma facilidad.
Si alguna vez has notado a tu perro lamiéndose las patas de manera insistente, es muy probable que esté intentando aliviar el picor, la sequedad o el dolor en esta sensible región.
Para saber cómo cuidarlas, primero debemos identificar qué es lo que más las daña en nuestro entorno cotidiano:
Mantener las patas de tu perro sanas requiere constancia y sentido común. Aquí tienes las pautas clínicas más recomendadas por veterinarios:
La hidratación es la clave absoluta para evitar las temidas grietas. Sin embargo, nunca uses cremas hidratantes para humanos, ya que nuestro pH es muy diferente y podrías ablandar la piel en exceso, haciéndola más propensa a cortes.
Los veterinarios recomiendan el uso de ceras protectoras y bálsamos específicos para mascotas. Estos productos crean una barrera impermeable y aportan nutrientes esenciales como la manteca de karité, el aceite de coco o el aloe vera.
Aquí tienes una de las mejores opciones del mercado para mantener la elasticidad y regenerar el tejido de forma segura: Bálsamo hidratante y protector natural de Animigo para almohadillas y nariz. Formulado con ingredientes naturales para calmar, hidratar y reparar la piel agrietada de tu perro frente al frío y el calor. Precio aproximado: 12.99€Animigo - Bálsamo Protector de Almohadillas y Nariz
Aplica el bálsamo preferiblemente por la noche o cuando tu perro esté tranquilo en su cama, para evitar que camine inmediatamente y lo retire por toda la casa o se lo lama de forma compulsiva.
En casos de frío extremo, presencia de nieve y sal en las calles, o si tu perro ya tiene una herida en proceso de curación, el uso de patucos o botas especiales es una solución excelente. Asegúrate de elegir un modelo transpirable y de la talla correcta para evitar rozaduras en los espolones.
Aunque la prevención en casa es fundamental, hay situaciones clínicas que requieren la intervención de un profesional de la salud animal. Debes acudir al veterinario si observas:
Cuidar de sus patas es cuidar de su libertad. Al incorporar la revisión e hidratación de sus almohadillas en tu rutina diaria, te asegurarás de que tu compañero pueda seguir explorando el mundo a tu lado, paso a paso, sin dolor.
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— Salud